Los hipopótamos Huberto y Marcelo estaban sentados bajo el plátano.
Hacía un calorón sofocante. Las mosquitas revoloteaban alrededor y se les metían en la nariz y las orejas.
“¡Qué fastidio!” dijo Marcelo. “¡Estas mosquitas son francamente cargosas!”
“¿Son mosquitas o son escarabajitos?” preguntó Huberto.
“Da lo mismo. ¡Mosquitas o escarabajitos! ¡Son fastidiosas!” se quejaba Marcelo.
“¿Hay algo que podamos hacer?” preguntó Huberto.
“Sí, podemos irnos a otra parte. Pero no tengo ganas,” dijo Marcelo. “Hace demasiado calor.”
“Ajá,” dijo Huberto.
“¡Pffaaff!” Marcelo se espantó dos mosquitas de la nariz.
“Mirá, se vinieron para mi lado,” dijo Huberto.
“¿Quiénes?” preguntó Marcelo.
“Božena y Cornelio,” le contestó Huberto.
“¿Quiénes?” Marcelo lo miró con los ojos como platos.
“Esas dos mosquitas que te espantaste de la nariz,” le aclaró Huberto. “Božena y Cornelio.”
“Qué pavada,” dijo Marcelo y de dio vuelta para el otro lado.
“Mirá, vino también Vernon,” dijo Huberto.
“¿Pero…?”
“Y Doris.”
Marcelo se volvió hacia Huberto. Tenía cuatro mosquitas posadas en la nariz.
“Ahora Vernon voló hacia vos,” le advirtió Huberto.
“¿Ésta no es Božena?”
“No, Vernon,” le contestó Huberto. “Božena se está paseando por acá.”
“Ajá, entonces me equivoqué,” dijo Marcelo. Después de un rato saludó: “Salud, Patrik.”
Huberto y Marcelo estaban sentados bajo el plátano. Las mosquitas revoloteaban alrededor, iban de una nariz a la otra y subían a las orejas. Y cada una tenía su nombre.
A la nochecita, cuando cedió el calor, las mosquitas se fueron y Huberto y Marcelo fueron a remojarse al arroyo.
“Hoy tuvimos compañía,” dijo Marcelo.
“Sí,” le contestó Huberto, “no todos tienen esa suerte.”
Traducción de Florencia Ferre
Peter Svetina (Ljubljana, 1970)
De Modrost nilskih konjev [La sabiduría de los hipopótamos], con ilustraciones de Damjan Stepančič, Ljubljana, DZS, 2010.
De Modrost nilskih konjev [La sabiduría de los hipopótamos], con ilustraciones de Damjan Stepančič, Ljubljana, DZS, 2010.
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