viernes, 1 de julio de 2016

Ahmed Burić, Buenos Aires

Pasan los años
y cada vez tengo menos esperanzas
de ver Buenos Aires.
También yo quisiera respirar
buenos aires.
Somos Europa:
nos rebelamos contra
los envases de polietileno
por los derechos de los pueblos
y por los derechos de los peces de acuario
nosotros, que estamos a gusto entre algas
artificiales
mientras
tras placas de vidrio
de soberanía limitada
nos dejan caer
oxígeno.
Cantaría y bailaría el tango,
y aullaría en La Bombonera
y quisiera que
igual que
al príncipe polaco W. Gombrowicz
no me importara
lo que pensaran de mí en mi tierra.
Seguro urdiría una conspiración
que fracasaría
en el primer contacto
del tren de aterrizaje del avión
y la tierra patria. Yo,
emigrante de otro tiempo que anuncia la libertad.
Sobre quien fingieron
que se alegraban de su regreso
y a quien asfixiaron
con las dos manos.
Pasan los años
y cada vez tengo menos esperanzas
de ver Buenos Aires.

Ojalá mi tierra tuviera buenos aires.

Traducción del esloveno de Florencia Ferre

Ahmed Burić (Sarajevo, 1967)

No hay comentarios:

Publicar un comentario